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Arte y descripción; mini entrenamiento

A menudo para describir o representar con palabras una escena basta con seleccionar uno o dos elementos de la misma. 
¡No es necesario detenerse y hacer mención de cada detalle!
Tal lo hecho por la artista plástica Blanca Gómez quien con unas pocas formas y colores recrea una escena completa.

Con colores y formas:
El barrio, Blanca Gómez.
Tomar nota de qué y cuántos objetos, colores, gestos y formas eligió la artista para recrear cada escena.
¿Queda mucho o poco por mirar por fuera de lo indicado?

Con palabras:
Describir oralmente cada escena recuperando la información registrada en las notas.

AL SITIO LENGUAS #ELE #FLE
El pescadero
AL SITIO LENGUAS #ELE #FLE
El butanero
AL SITIO LENGUAS #ELE #FLE
El borracho
AL SITIO LENGUAS #ELE #FLE
La frutería
AL SITIO LENGUAS #ELE #FLE
La colada
   
Mercado del puerto, Siracusa. Foto de RicardoWatson.
Mirar con detenimiento cada imagen y tomar nota de qué objetos, colores, actitudes y formas convendría elegir para describir estas otras dos escenas.
Comparar las notas propias con las de los compañeros.
Definir entre todos qué sería lo más pertinente mencionar.

AL SITIO LENGUAS #ELE #FLE
Mercado del puerto, Siracusa
AL SITIO LENGUAS #ELE #FLE
Mercado del puerto, Siracusa

Literatura 3, "Los pichiciegos"

Y a todos les produjo risa porque nadie sabía qué era un pichiciego.

Antes de pasar a otra cosa, quise continuar con un poco más de Rodolfo Fogwill y sus Pichiciegos 
 
A continuación lo que elegí.  ¡ Que les guste y se conmuevan con la analogía!

Hacia las páginas 26-27 (estoy trabajando con una edición de Interzona del 2006),  Fogwill hace que el santiagueño nos cuente qué es un pichiciego:

"Los pichis": fue una mañana de bombardeo.  Estaban en la entrada y nadie se animaba a bajar, porque la tierra trepidaba con cada bomba o cohete que caía contra la pista, a más de diez kilómetros de allí.  El bombardeo seguido asusta: hay ruido y vibraciones de ruido que corren por la piedra, bajo la tierra, y hasta de lejos hacen vibrar a cualquiera y asustan.  Algunos se vuelven locos.  
Fumaban, quietos.
Tenían hambre.  Con toda la comida amontonada abajo, igual se lo aguantaban.
-¡ Qué hambre ! -dijo uno.
-¡ Con qué ganas me comería un pichiciego ! -dijo el santiagueño.
Y a todos les produjo risa porque nadie sabía qué era un pichiciego.
-¿Qué...?  ¿Nunca comieron pichiciegos...? -averiguaba el santiagueño-.
Había porteños, formoseños, bahienses, sanjuaninos: nadie había oído hablar del pichiciego.  El santiagueño les contó:
-El pichi es un bicho que vive abajo de la tierra.  Hace cuevas.  Tiene cáscara dura -una caparazón- y no ve.  Anda de noche.  Vos lo agarrás, lo das vuelta, y nunca sabe enderezarse, se queda pataleando panza arriba.  ¡ Es rico, más rico que la vizcacha !
-¿Cómo es de grande?
-Así -dijo el santiagueño, pero nadie veía.  Debió explicar-: como una vizcacha, hay más chicos, hay más grandes.


A los lectores argentinos, los gentilicios leídos seguramente nos llevan de un extremo al otro del país sin ninguna dificultad.

Para mis alumnos extranjeros, va esta ayuda:
santiagueño, formoseño, sanjuanino  > persona originaria de las provincias argentinas de Santiago del Estero, Formosa y San Juan
porteño, bahiense > de la ciudades argentinas de Buenos Aires y Bahía Blanca.