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Desayuno en el arte (literario y plástico)

 
El cerco de Juan Martini (Norma)

Como van a constatar a lo largo de toda la novela, el señor Stein bebe demasiado café y demasiado whisky... pero sus desayunos ¡son impecables!
Este, por ejemplo, es el primero que el autor nos describe (página 14), ¡disfruten de su lectura!


Luego, miren estos otros desayunos: El desayuno en el arte una interesantísima galería creada por Zambombazo (*). 

¿Cuál de todos es el que se parece más al descripto en la novela? 
¿En qué coinciden? 
¿Qué habría que agregar?  
¿Qué habría que quitar?

Y más desayunos ¡para seguir hablando!

 


Referencias sobre los autores, enlace desde cada imagen.

(*) Más galerías, ¡igual de interesantes!
El desayuno en el artedel Blog Póngame un café.


El humor por la exageración:

Lean y disfruten de este fragmento de Caza de brujas en la pampa en “Usted no me lo va a creer y otros cuentos” de Roberto Fontanarrosa


(…) Muerto de cansancio, molido por el traqueteo del tren, aburrido incluso por tantas horas de mirar por la ventana una sucesión interminable de llanuras de vegetación achaparrada, llegué a Limay Mahuida casi de noche y allí me esperaba un Ford T gris (...) para llevarme hasta la estancia.
(...)
De entrada nomás me habían servido un desayuno de pernil de carpincho con tortas negras, jugo de bergamota, buñuelos de grasa y café con leche recién ordeñada que me supo a gloria pero me cayó un tanto pesada.
—Ya te vas a ir acostumbrando. Mañana probá con mate cocido, en todo caso —se rió el Coronel que tenía para conmigo una constante actitud paternalista.


Literatura 4, Crear con palabras

Seguramente ningún lector de "Lituma en los Andes", de Mario Vargas Llosa, guardó en su lista de personajes agradables al cantinero Dionisio
"Lituma en los Andes", Mario Vargas Llosa

Si en el comienzo del relato su aspecto es temerario e inspira rechazo, hacia el final lo que hace y lleva a hacer a los demás ... (¡no digamos más!).

En fin, virtudes no sé si Dionisio tiene muchas pero al menos una sí y que me parece vale la pena recordar. Su instinto, capacidad, don o mejor dicho:  
su actitud, su convicción de poder crear cosas con palabras.

¿A qué me refiero?
Si no conocen la historia, imaginen un paisaje de sierras andinas desolado, crudo, pobre, desconectado del mundo y vean lo que Dionisio dice (¿crea?) allí:

Él [Dionisio] estaba ahí, vendiendo pisco de unas tinajas que cargaban unas mulas, en lo que era entonces la placita de Naccos, donde está ahora la oficina de la compañía.  Había puesto unos tablones sobre dos caballetes y un cartel: "Ésta es la cantina."

O este otro párrafo que conocemos de la boca de su esposa:

Al anochecer del segundo día, Dionisio me cogió de la mano, me hizo trepar una cuesta y me señaló el cielo. "¿Ves ese grupito de estrellas, allá, formando una corona?" Se destacaban clarísimo de todas las otras.  "Sí, las veo." "Son mi regalo de bodas."